La vivienda post COVID-19

Author: Pladur Date: 10/06/2020

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Quiero vivir en una casa saludable

El confinamiento ha puesto patas arriba el modelo de vivienda de miles de personas. La sociedad se pregunta, ¿cuáles son los requisitos de una vivienda saludable? ¿Qué es el confort? ¿Hemos cambiado nuestras preferencias a la hora de elegir un hogar?

El hogar se ha convertido, más que nunca, en nuestro refugio. La pandemia del COVID-19 está haciendo que todos nos replanteemos el modelo de vivienda en el que hemos de pasar muchas horas, desarrollando gran parte de nuestras actividades vitales, incluidas el descanso y el ocio.

Nos encontramos en un momento en el que, además, se están sentando precedentes que pueden llegar a convertirse en nuevos paradigmas, como ocurre en el caso del teletrabajo. Un sector importante de la población se pregunta: ¿realmente en qué tipo de vivienda quiero desarrollar mi vida? 

Sin duda existe un consenso generalizado en que hay determinados elementos insacrificables para considerar que una vivienda es un lugar seguro, agradable, habitable y, en definitiva, digno para la persona o el núcleo familiar. 

Pero lo cierto es que esto no ocurre para todo el mundo. Y la crisis sanitaria del coronavirus ha evidenciado el envejecimiento del parque de viviendas español y ha vuelto a poner sobre la mesa varios debates. Sobre, por ejemplo, cuáles son los metros cuadrados que realmente necesitaría un ser humano para pasar largas horas en una casa; si la explotación de las zonas comunes es la adecuada o si una vivienda que no pueda proporcionarnos suficientes horas de luz natural puede resultarnos agradable (o saludable) para pasar largos periodos en su interior.

¿Cuáles son los elementos más importantes que debe tener una casa para considerarla “saludable”? Analizamos a continuación las características que hacen de una vivienda un lugar confortable y sostenible.  

1. El ruido afecta a la salud: la necesidad del aislamiento acústico

Si tuviéramos que responder de la forma más resumida posible, diríamos que cualquier sonido que molesta es ruido. Sin embargo, es importante que reflexionemos sobre las implicaciones de una vivienda que, por un lado, no protege a sus habitantes de la contaminación acústica ni del ruido de la vida cotidiana de sus vecinos. Ni por otro es capaz de mantener la privacidad, aislando correctamente su vivienda del exterior.

Las alteraciones del sueño son una de las consecuencias más comunes de una vivienda que no ha sido construida respetando los parámetros adecuados para estar protegida del ruido. Pero la ansiedad, el estrés e incluso la depresión son otros de los peajes que pagan los residentes de este tipo de domicilios; empeorando su salud mental y física.

Según el INE, el 17% de los hogares en España sufre ruidos procedentes de los vecinos o la calle y se agudizan en Ceuta (37% de las casas), Baleares (28%), Canarias (27%) y Madrid (21%). Pero, aunque el Código Técnico de edificación establezca que el aislamiento acústico entre locales de diferente uso y del exterior es un requisito obligatorio, gran parte del parque de viviendas español evidencia que no es suficiente. 

Los propios usuarios demandan, cada vez más, soluciones que realmente les permitan disfrutar de su hogar sin recibir injerencias sonoras del exterior y sin ver comprometida su privacidad. Por eso, para espacios que requieren un mayor aislamiento acústico, Pladur® ha desarrollado la placa técnica Pladur® Fonic y la placa Pladur® Omnia, ambas soluciones son capaces de atenuar el nivel de ruido hasta un 50% con la misma instalación que requiere un tabique estándar Pladur® N. Disfrutar de un ambiente saludable y agradable es posible.
 

2. Eficiencia energética y aislamiento térmico

Que una casa se encuentre correctamente aislada de las inclemencias puede parecer una obviedad. Pero muchas viviendas carecen en España del aislamiento térmico adecuado, puesto que su construcción es anterior a la existencia de una normativa técnica que especificase su obligatoriedad. De hecho, en España más de la mitad de la energía consumida en los hogares procede de la calefacción.
 
Esa deficiencia de aislamiento térmico en paramentos y huecos reduce drásticamente el confort de sus habitantes, lo cual no solo obliga a incrementar el gasto del consumo energético (la calefacción en invierno y el aire acondicionado en verano), sino que además tiene consecuencias muy negativas para el medioambiente: contribuyendo con las emisiones de CO2 y el calentamiento del planeta. 

La búsqueda de una vivienda energéticamente eficiente busca solucionar, por lo tanto, problemas como los puentes térmicos o la condensación, que impiden alcanzar los niveles de confort térmico que los habitantes necesitan. Un hogar correctamente aislado del exterior puede mejorar el ahorro energético en casi un 20%, al reducir la pérdida energética en más de un 55%. 

Los sistemas Pladur®, gracias a su elevada resistencia térmica, reducen la demanda energética y minimizan las pérdidas de energía. Debido a su mínima inercia térmica, la temperatura de las viviendas que confían en estos sistemas se regula con gran facilidad, y necesitan instalar menor potencia energética. Además, soluciones como Pladur ENAIRGY® se caracterizan por su versatilidad, garantizando la consecución de una vivienda sostenible desde todos los puntos de vista: aislamiento térmico y acústico en un único producto.

 

 

3. Somos lo que respiramos: la calidad del aire de nuestra vivienda

No obstante, además de esta preocupación por la optimización del consumo energético y el confort térmico y acústico fundamental para nuestra calidad de vida, la calidad del aire interior de una vivienda es otro de los parámetros que la crisis del coronavirus ha subrayado; y que en demasiadas ocasiones ha quedado en un segundo plano, al no existir la suficiente concienciación sobre su importancia.

Solamente si tenemos en cuenta que más del 90% del parque de viviendas en España fueron construidas antes de la entrada en vigor del Código Técnico de la Edificación, podemos hacernos una idea de las lagunas existentes en términos de confort, eficiencia y sostenibilidad. A la problemática del inadecuado (cuando no inexistente) confort térmico y acústico se le suma la problemática de espacios en los que las bacterias, partículas tóxicas y otros patógenos campan a sus anchas.  

Las placas de yeso Pladur® cuentan con la máxima clasificación A+ en calidad del aire interior de sus productos, al reducir drásticamente la emisión de compuestos orgánicos volátiles (COV), nocivos para la salud. Por ejemplo, soluciones como la gama de techos Pladur® FON+ Air absorben dichos compuestos COV además de los malos olores, ofreciendo a la vez un alto rendimiento en términos de acondicionamiento acústico. 

Una de las conclusiones más evidentes en la actualidad es que la rehabilitación y reforma de las viviendas en España, especialmente en los núcleos urbanos, es una necesidad inminente. La crisis sanitaria del COVID-19 ha puesto sobre la mesa, con contundencia, la importancia vital de una vivienda que entienda cuáles son los requisitos de confort fundamentales. El uso de soluciones constructivas que puedan garantizar el aislamiento térmico y acústico, la eficiencia energética y la calidad del aire interior, para proteger nuestra salud y la del medio ambiente, serán la clave en un futuro cada vez más próximo.